Ambos formatos guardan datos, pero sirven para tareas distintas. Esta es una forma rápida de elegir.
CSV es una tabla simple de filas y columnas. Se abre en cualquier hoja de cálculo y es ideal para listas, exportaciones e informes sencillos.
JSON conserva datos anidados y tipos. Lo usan aplicaciones, webs y API, así que es la opción habitual cuando lo lee un programa.
La primera fila del CSV debe tener los nombres de columna y el archivo estar en UTF-8 para conservar los acentos. Después convierte y revisa los primeros registros.